Logotipo de Filmac

Artículos:

La web corporativa: "ser", no "estar"

¿Quiere una web corporativa? Póngale su logo a una página en Internet, y tendrá una. Pero cuidado, transmitirá muchas cosas... más de las que se imagina. Estará diciéndole al usuario, alto y claro: "así somos nosotros".

Si una web lleva puesto el logo de una empresa, es una web corporativa. Mucha gente pensará que eso es una simplificación exagerada, pero no estoy tan seguro. Lo que complica un poco las cosas es el hecho de que existen muchas formas acompañar el logo.

La mayoría de las veces se responde a tres cuestiones básicas: quiénes somos, qué hacemos, y dónde estamos.

Se puede optar por la solución básica, que consiste en presentar productos o servicios, y un par de secciones tituladas “sobre nosotros” y “ubicación y contacto”. O se puede desarrollar una web como la que contiene este artículo, en donde acompañamos nuestro logo de una forma más ¿sofisticada?, ¿sutil?, ¿rebuscada, ¿ingeniosa?... Elija usted el adjetivo que más le convenza.

Hasta hace relativamente poco tiempo, se hablaba también de webs presenciales. Es otra forma de llamar a una web corporativa, pero el término ha caído en desuso. Tal vez, porque tiene ciertas connotaciones negativas, heredadas de los primeros años de Internet. Cuando se habla de webs “presenciales”, uno tiende a imaginarse cosas mucho peores que las webs corporativas de ahora.

Además, el término “web presencial” transmite la idea de algo que no es absolutamente necesario. Es bueno “estar en Internet”, pero si no estoy, “tampoco pasa nada”. En cambio, cuando hablamos de web corporativa sentimos que es algo tan indispensable como la marca, o el propio logotipo.

Y aquí quería llegar...

Estamos en un punto en el que, al igual que la identidad, la web, cuando existe, es parte esencial de la empresa. No es ya una cuestión de estar o no estar, sino de ser. Incluso, hay empresas que basan toda su existencia en el medio... Y si no, ahí está ING Direct y su banca online.

Cuidado con la imagen negativa

Así las cosas, es evidente que la web corporativa debe ser cuidada en extremo. Trasmite muchas cosas de una empresa... más de las que se imagina. Y, en general las webs corporativas dejan bastante que desear. Estar en Internet es ahora indispensable. Viene a ser como la tarjeta de visita de los comerciales, pero es preferible no tener web, a tener una que transmita una imagen negativa.

Es muy común que la necesidad de “estar” (y de ahí el término “presencial”) se satisfaga de prisa y corriendo, con el único objetivo de poder decir “sí, claro”, cuando alguien pregunte si la empresa tiene página web.

Con eso en mente, es fácil que la web acabe siendo desarrollada y mantenida por gente que no está capacitada para ello: personal del departamento informático de la empresa (si existe), o algún freelance que puede llegar a ser, incluso, un pariente joven de alguno de los jefes, y que estudia “algo relacionado con ordenadores” (éste último es un ejemplo extremo).

Es común encontrarse con páginas de diseño deficiente. Y cuando hablo de diseño voy más allá de posibles gustos personales. Me refiero a legibilidad de textos, organización de la información, y usabilidad del site, por citar sólo los puntos clave.

¿Quién no se ha encontrado con webs en las que localizar la información es, por decirlo de forma suave, algo complicado? ¿O en otras en las que, a fuerza de destacarlo todo, al final no se destaca nada? Colores fuertes, textos en negrita, imágenes en movimiento que distraen al usuario... Incluso músicas de fondo que se solapan irrespetuosamente sobre lo que se esté escuchando.

La accesibilidad

Luego están esas webs a cuyos contenidos no pueden acceder, de ninguna forma, usuarios con ciertas discapacidades, o que funcionan de manera deficiente si el sistema operativo o el navegador no son los “adecuados”... Y aquí nos estamos adentrando en el proceloso mundo de la accesibilidad.

La política de dominios

Pero esto es sólo la parte evidente, la que ven y oyen los visitantes. Hay otra parte, no menos importante, en la que nadie repara, al menos en un primer momento... ¿Qué pasa con la política de dominios, por ejemplo? No es lo mismo que la dirección de una página sea www.operadortelefonico.com/nombredelaempresa , a que sea www.nombredelaempresa.com ¿Vale la pena registrar, además, las extensiones ES, NET, ORG...?

El alojamiento

¿Y dónde está alojada la web? ¿Qué garantías ofrece el servidor de alojamiento? ¿Se sabe algo acerca de los porcentajes de disponibilidad? Porque teclear la dirección de una empresa y que aparezca un mensaje de error, en plan: “la página web a la que está intentando acceder no está disponible en estos momentos. Inténtelo de nuevo más tarde”... no es precisamente una forma de transmitir confianza a potenciales clientes.

El posicionamiento

Por último, tarde o temprano alguien se preguntará por qué la web de su empresa no sale en Google... O si sale, por qué está perdida allá por la página número 100 del buscador... Entonces se descubre que la web corporativa está hecha sin pensar en el posicionamiento... Quienes la desarrollaron no sabían de contenidos legibles por buscadores, ni de metas, ni de URL’s amigables... En resumen, sabían nada de SEO.

No son pocos los casos en los que una web corporativa adolece de todos estos problemas al mismo tiempo: están mal diseñadas, no son accesibles, su dominio es deficiente (no es fácil de recordar, es un subdominio, o no tiene nada que ver con la empresa), están alojadas en servidores “gratuitos” o semigratuitos que no ofrecen garantías de acceso y mantenimiento, y se encuentran muy mal posicionadas en los principales motores de búsqueda.

Llegados a este punto, alguien podría preguntarse por qué este artículo habla de los problemas de las webs corporativas, y no de lo que deberían ser. La respuesta es simple: los problemas descritos son un factor común, y desgraciadamente se repiten una y otra vez. En cambio, y como ya dijimos, una web corporativa puede presentar muchas formas. No hay una “forma de ser” para este tipo de sites.

Algunos ejemplos

Por ejemplo, la ya citada web de ING Direct. Es una web operativa, con todas las características de la banca online, pero es corporativa al mismo tiempo.

Lo mismo se puede decir de la web de Apple. Es, básicamente, una tienda online, pero su carácter corporativo es innegable.

Otras webs, como la de Iberdrola, son eminentemente corporativas y responden directamente a las tres preguntas básicas: quiénes somos, qué hacemos, y dónde estamos.

Pero el objetivo de este artículo no es plantear cuál es la mejor forma de decirle al mundo qué hacemos, quiénes somos y dónde estamos, porque eso depende de la naturaleza de la empresa, del negocio, y de la estrategia de comunicación que se adopte en un momento dado. Este artículo pretende advertir que la imagen que transmiten las empresas a través de Internet, sobre todo las PYMES, no es todo lo buena que debería ser.

En el momento en el que una web lleva el logo de una empresa, está transmitiendo, para bien o para mal, el carácter de la misma, y está diciéndole al usuario, alto y claro, que “así somos”. El resto de contenidos y funcionalidades comunican, de forma explícita o no, qué hace la empresa, cuál es su sector de negocio. La tienda online de Apple vende ordenadores (y otras cosas), y la tienda online de una zapatería venderá zapatos...

El camión corporativo

Voy a ir más allá: póngale a un camión el logo de su empresa, y será un “camión corporativo”. La gente que lo vea no pensará lo mismo cuando el camión esté sucio y destartalado, que cuando esté limpio y nuevecito... Si, además, el camión usa combustible ecológico, o es eléctrico, y lo dice en algún lateral, entonces su imagen se verá reforzada.

Antes de poner el logo de su empresa en una web, debe tener muy claro qué contenidos lo acompañarán. Es muy recomendable que sean profesionales quienes le asesoren en este punto. Y también deberían ser profesionales quienes se encarguen del diseño, del montaje y de la programación de la web. Lo harán preocupados por su imagen y pensando, al menos, en usabilidad, accesibilidad y posicionamiento.

F.M.G. Consultor y director de proyectos


Las páginas de este site cumplen con los siguientes estándares:

Valid XHTML 1.0 Transitional ¡CSS Válido!

Otras cosas:

Blog | 
Filmac: tarjeta de contacto