Logotipo de Filmac

Artículos:

Usabilidad web: pensemos en nuestro usuario

Las webs deben ser fáciles de utilizar. Es indispensable que los usuarios localicen los contenidos de forma rápida y sencilla. Al desarrollar una web, hay que tener en cuenta al público final.  

Más tarde o más temprano, cuando trate con empresas especializadas en el desarrollo de webs, alguien hablará de “usabilidad”. El concepto, de tan obvio, parece que no tiene necesidad de explicarse. Sin embargo, si tiene curiosidad y busca la palabra en Google, encontrará más de dos millones de resultados. Obviamente, no todos se corresponderán con la usabilidad aplicada a una web, pero una buena parte sí.

La “usabilidad” aplicada a la web se refiere a una característica, a la facilidad de uso que una web tiene para un usuario. Esta “facilidad de uso” está relacionada con el objetivo que un usuario tiene al acceder a web. Así, en principio, las webs deberían tender hacia la máxima usabilidad (aunque pueden existir otros objetivos en una web que no sea el de la usabilidad).

Cuestión de sentido común

Detrás de estas afirmaciones en apariencia tan sencillas hay una buena cantidad de estudios, de horas dedicadas, de expertos y de discusiones entre clientes y los profesionales del área. Sin embargo, lo que todos debemos tener en cuenta es que la usabilidad es una cuestión de sentido común.

Digamos que la usabilidad parte de otra gran obviedad, que sorprendentemente se olvida la mayor parte de las veces: las webs tienen que ser fáciles de utilizar por parte de los usuarios, lo que habitualmente significa, que deben permitir que los usuarios lleguen a los contenidos que buscan o realicen el proceso que necesiten (rellenar un formulario, entrar en una banca operativa, etc.) con la mayor rapidez y sencillez posible.

Al desarrollar una web, por tanto, debemos tener en cuenta al público al que se dirige (lo que en Internet a veces significa dirigirse a un público mundial y no caracterizado), el objetivo de nuestra web y cuáles son los procesos clave en el que el usuario no puede perderse. No vale con centrarse únicamente en los intereses de nuestra empresa.

La usabilidad, como característica, debe tenerse en cuenta en todos los elementos que conforman una web: la organización de los contenidos, la nomenclatura y la redacción de los contenidos, los flujos de la navegación, el diseño, la tecnología empleada para desarrollarla.

Vayamos por partes

Tomemos como base que cuando un usuario llega a una web va buscando algo o tiene la necesidad de realizar un proceso. Lo que busca puede ser desde las noticias más importantes del día, la cotización de un valor de Bolsa, el interés que paga por un préstamo, el precio del alquiler de un coche, el horario de una película de cine, etc. Los procesos son desde rellenar un formulario para suscribirse a un newsletter o pedir información, hacer una compra on line, hasta registrarse en una zona para clientes o acceder a una banca online.

La organización de los contenidos de una web debe estar orientada a que el usuario encuentre ese contenido o realice el proceso con la mayor rapidez, porque si no lo consigue, abandonará la página y posiblemente no vuelva a intentarlo. Los usuarios en Internet son muy poco pacientes. Lo quieren todo rápido y fácil.

La usabilidad de una web se puede medir, existen tests y pruebas desarrollados para ello.  Aunque no tiene unas normas, sí que hay una serie de indicaciones o de estándares que se siguen para garantizarla. Una web usable no es una web aburrida, sino una web bien organizada, escalable (es decir, que puede crecer sin que deje de tener su lógica) y que proporciona una experiencia de usuario satisfactoria.

Estructure los contenidos de forma lógica

La organización de los contenidos de una web no suele ser un tema fácil. Muchas empresas, cuando se enfrentan al desarrollo de la suya, tienden a replicar la estructura departamental olvidando que lo que deben ofrecer son productos y servicios. Y normalmente se sorprenden cuando se encuentran ante un mapa web que presenta los productos y servicios ordenados por categorías o por actividades en lugar de por departamentos. Pero imagine por un momento lo que sucedería si entrara en una gran superficie comercial y en lugar de encontrar el jabón de ducha en la sección de aseo lo encontrara en la de detergentes porque el departamento de compras de ambos productos es el mismo.

Llame a las cosas por su nombre (o como las llama su abuelita)

La nomenclatura de los productos, servicios, actividades, etc. tiene que ser lo más sencilla y cercana al usuario.

Siguiendo con el ejemplo anterior, ¿qué sucedería si los jabones de mano estuvieran anunciados como “derivados de la glicerina”? Seguro que no los encontraría. Pues en una web ocurre lo mismo. Y éste suele ser un error bastante común: nombrar los productos o servicios por la jerga con la que se conocen en una empresa en lugar de por aquellas palabras que el usuario utilizaría.

Utilice el sujeto, el verbo y el predicado

Para cerrar el punto de la usabilidad referida a los contenidos, es importante también tener en cuenta la redacción que se emplea en los textos.

Aquella vieja máxima del español de sujeto+verbo+predicado sigue siendo totalmente útil en Internet. Más cuando leer en pantalla es incómodo, las frases deben ser cortas para que el usuario no se pierda y los contenidos directos porque el usuario más que leer recorre a toda velocidad las palabras.

Facilite la navegabilidad

Íntimamente relacionado con la organización de los contenidos está la navegabilidad, otra característica de la web. Que una web sea navegable significa varias cosas, pero principalmente que el usuario sepa llegar dónde quiere ir y que sepa en todo momento dónde se encuentra. Al principio de los tiempos, todos los contenidos tenían que estar “a un click”, cosa que a veces era una locura y generaba menús monstruosos. En la actualidad, no se da tanta importancia al número de clicks, sino a que el usuario sepa hacia dónde va. Por ejemplo, en un proceso de compra es fundamental saber cuántos pasos se van a dar y en qué momento la web le va a pedir su número de tarjeta de crédito.

Ponga las cosas donde el usuario espera encontrarlas

Entramos en el ámbito del diseño. Dejemos a un lado las consideraciones estéticas y nos centramos en lo que la usabilidad significa para el diseño de una web. Ésta tiene unas directrices que básicamente se podrían enunciar con “coloque las cosas donde el usuario espera encontrarlas”. Es por ello que la mayoría de las webs colocan en su cabecera el nombre de la empresa, utilizan menús superiores o laterales y se reserva el pie para todos los conceptos legales.

Naturalmente, esto son sólo unas directrices y a veces quienes desarrollamos webs la subvertimos, como sucede en ésta. Pero entonces debemos asegurarnos de que los elementos tengan el aspecto que el usuario espera y de que va a encontrar cada elemento que necesite. Más cuestiones relacionadas con la usabilidad: la tipografía utilizada (por desgracia, los navegadores actuales dan un estrecho margen de apenas 5 ó 6 tipos), el tamaño de la letra, el contraste de color con el fondo (siempre se busca el máximo contraste), la representatividad de los gráficos,…

Por último, entramos en un aspecto un poco más complejo y abstracto: el de las tecnologías empleadas en el desarrollo de la web.

Preocúpese de la accesibilidad

Normalmente los desarrolladores web tratan de adaptarse a los estándares fijados por la W3C, es decir, el World Wide Web Consortium, una especie de Real Academia de la Lengua aplicada a Internet (bueno, la comparación puede ser un poco atrevida). La W3C fija las normas sobre los lenguajes que se utilizan en la programación de las webs, para asegurar de esa forma que una gran cantidad de usuarios puedan acceder a los contenidos de Internet.

Sin embargo, la cruda realidad es que después cada navegador disponible en el mercado interpreta la programación de la web de una forma. De hecho, hay diferencias de visualización entre las distintas versiones de un mismo navegador.

De ahí que en la programación de las webs normalmente se tienda a ser conservador en el uso de las tecnologías, para asegurarse un correcto funcionamiento. No hay nada más frustrante que tratar de acceder a una página y que los menús no se desplieguen o que los formularios no funcionen porque la web emplea algún tipo de programación que no interpreta bien nuestro navegador.

No podemos terminar este artículo sin hacer referencia a quién se considera desde todos los ámbitos el padre de la usabilidad: Jakob Nielsen. Desde su radical web useit.com ha estado proporcionando información y consejos a todos los profesionales de la usabilidad. Su aportación a este ámbito ha sido fundamental y también muy discutida, pero nos ha servido a todos en un momento u otro.

Otro punto de vista lo aporta Steve Krug, que con su libro “No me hagas pensar” (Don’t make me think) contribuyó a una visión más centrada en la usabilidad aplicada a los objetivos del usuario. Superando la rigidez de Nielsen, Krug nos anima a usar el sentido común y a fijarnos en los objetivos del usuario en una web, para ponérselo fácil y que encuentre las cosas rápidamente.

A.G. Consultora y directora de proyectos


Las páginas de este site cumplen con los siguientes estándares:

Valid XHTML 1.0 Transitional ¡CSS Válido!

Otras cosas:

Blog | 
Filmac: tarjeta de contacto