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El diseño web, la interfaz inteligente

El diseño web tiene sus propias normas, pues estamos ante un medio que permite la interacción con un sistema o con un contenido, y que responderá a determinadas acciones humanas. Para diseñar webs hay que tener claro cómo queremos que sea esa interacción, y qué acciones queremos que realicen los usuarios.

Cuando me pidieron que escribiera un artículo sobre diseño web, pensé “uf, uf, uf”. En todos los años que llevo en esta profesión, el diseño es, después del presupuesto, uno de los puntos de fricción más habituales.

Pese a contar con todas las armas de la experiencia, manuales de identidad del cliente (si los hay), metodologías, análisis de la competencia, directrices de usabilidad y de accesibilidad… cuando llega el momento de presentar el diseño se experimenta una rara sensación que en mi caso es muy parecida a la de un examen.

Para esto no existen manuales

El tema es lo bastante genérico para que nos podamos perder en divagaciones. Tampoco hay un teórico o un manual que pueda servir de guía. Si prueba a buscar en Google “diseño web” lo que obtendrá son cientos de resultados de empresas que hacen diseño web. Si se acerca a una librería lo que encontrará serán catálogos con diversos ejemplos de webs mejor o peor resueltas. Así que lo que vamos a tratar es de contar cómo vemos nosotros el diseño web.

Para empezar, lo correcto sería hablar de diseño de la interfaz de una web. El diseño web no es más que una actividad dentro del diseño, al igual que existe el diseño aplicado a identidad, a libros, a carteles, a folletos, etc. Lo interesante del diseño de una web es que se crea una interfaz, es decir, un mecanismo o un medio que permite la interacción del usuario y que responde a su intervención.

Por tanto, especialmente en el diseño web, debe tenerse en cuenta al usuario y sus objetivos cuando visita una web. De ahí que esté profundamente relacionado con la usabilidad y con la accesibilidad. Y naturalmente, el diseño de la interfaz de una web también es creatividad, porque en una web, al igual que en el ámbito multimedia, las posibilidades son bastante amplias.

Trabajo y reflexión

El diseño de la interfaz de una web es el resultado del trabajo y de la reflexión de un equipo (compuesto por una, dos, tres o doscientas personas). En raras ocasiones, al menos en nuestro caso, es el resultado de una noche sin dormir, aunque sí puede surgir de una idea inspirada. Por otra parte, aunque algunas veces piense lo contrario, para hacer el diseño le prometemos que le hemos escuchado atentamente en el briefing, pero después nosotros hemos aplicado nuestra experiencia y conocimientos.

El diseño de la interfaz de una web tiene que cumplir muchas expectativas: las suyas como cliente, puesto que tiene que sentirse identificado con el trabajo y ver su identidad bien aplicada; las del usuario, que dependiendo de lo que busque en la web requerirá de una interfaz o de otro; de la tecnología disponible e incluso del tipo de monitor que se esté vendiendo en ese momento (parece exagerado, pero no lo es, créame) y las nuestras, que como profesionales, siempre queremos hacer el trabajo más adecuado posible.

Normas propias

El diseño de la interfaz de una web tiene sus propias normas. No es igual que diseñar un libro o un periódico y no sólo porque sean medios distintos. Tampoco es igual que hacer un videojuego o una animación. Hablamos de una interfaz, es decir, de un medio que permite la relación del usuario con un sistema o con un contenido y que responderá a determinadas acciones del usuario. Y para diseñar webs hay que tener claro cómo queremos que sea esa relación y qué acciones queremos que realice el usuario.

El diseño de la interfaz de una web tiene que ser amigable y en cierto sentido novedoso. Lo primero significa que todos los elementos que conforman el diseño deben resultar coherentes y comprensibles para el usuario, bien contrastados para que no se encuentre problemas con la navegación y armoniosos. Lo segundo significa que debe resultar atractivo y plantear alguna evolución o innovación frente a webs similares. Posiblemente en los usuarios web su capacidad de recuerdo y reconocimiento no sea muy alta, por lo que hay que tratar de que reconozcan su web frente a la de la competencia.

El diseño depende de los objetivos

El diseño de la interfaz de una web no depende mucho de las tecnologías que vayan a emplearse para su desarrollo. Depende más de los objetivos de nuestra web. Por ello, antes de empezar con el trabajo tenemos que plantearnos si requiere mucha presencia gráfica, transiciones animadas, interacciones sorprendentes, o actualizaciones continuas, que el usuario se imprima alguna página o que un buscador la indexe. La elección por tanto entre flash o HTML es más una decisión suya que del diseño.

El desarrollo de la interfaz de una web depende mucho de los contenidos de la misma. No es un caso de “vosotros id trabajando que ya os llegarán los contenidos” (bueno, esto no debe hacerse nunca). En más de una ocasión, después de hecho un trabajo, cuando el cliente ha trabajado los contenidos de su web y nos los ha remitido hemos tenido que replantearnos no sólo el diseño sino la navegación completa de la web. Tanto por exceso como por defecto: tan difícil es encajar una gran cantidad de contenidos, como haber generado secciones que después no tendrán más que una frase.

En cualquier caso, cuando acuda a un profesional para el diseño de la interfaz de su web, confíe en su criterio. Quienes nos dedicamos a esta tarea dentro del ámbito de la comunicación podemos ayudarle a plasmar sus necesidades, a ordenarlas de forma comprensible para el usuario, a construir una imagen de marca consistente en Internet y a construir una navegación estable y comprensible para usted y para el usuario.

A.G. Consultora y directora de proyectos


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