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El catálogo online

En la mayoría de los casos un catálogo online puede sustituir perfectamente al catálogo en papel. La forma más común de hacer esto es desarrollar una web corporativa que incluya el catálogo de productos y servicios.

Los catálogos en papel suelen acabar en alguna estantería juntando polvo. Al cabo de un año o dos, y por poco que un negocio evolucione, estarán desfasados. En ellos, no figurarán ni los nuevos productos o servicios, ni las variaciones de precios, ni los cambios en las especificaciones... Así que cada cierto tiempo, habrá que volver editarlo, con el gasto que ello supone.

Sobre todo si hablamos de Pymes, el catálogo en papel puede ser sustituido por un catálogo online que, dicho sea de paso, puede aparecer en los principales buscadores (Google, por ejemplo).

10, 100, 1000 ó 10.000 entradas

La forma más común de llevar a la práctica esta idea, es desarrollar una web corporativa que incluya el catálogo de productos y servicios. Ciertamente, la inversión inicial dependerá de las características de la web en la que se incluye el catálogo, y de cuántos productos o servicios mostraremos de partida. Podemos estar hablando de 10, 100, 1.000 ó 10.000 entradas.

En un ochenta por ciento de las veces, basta con una selección de 50 productos, la presentación de la empresa, los datos de ubicación, y un formulario de contacto. En ese caso, y por un precio muy competitivo, tenemos un catálogo que puede ser consultado por muchas más personas, y que puede ser actualizado las veces que se quiera sin más costes adicionales que los que derivan de rellenar o modificar fichas de una base de datos. Eso puede hacerlo la propia empresa, o un proveedor contratado a tal efecto...

Como en todo, es necesario tener en cuenta los costes de la actualización del catálogo online (siempre mucho menores que la reedición del catálogo impreso cada vez que se tengan que actualizar los productos). En otras palabras, hay que ser consciente de que rellenar a mano, por ejemplo, 1.000 fichas, puede significar perfectamente unas 100 horas de trabajo. Pero seamos sinceros, ¿cuántas empresas tienen 1.000 productos a la venta? o ¿ha visto usted muchos catálogos impresos con más de 500 productos? La gran mayoría de las Pymes ofrecen un número mucho menor.

Las ventajas de un catálogo online son, por tanto, bastante obvias: menores costes de producción y mantenimiento, y mucha mayor difusión.

Del catálogo online a la venta por Internet

Además, está el asunto de la escalabilidad. No sólo es posible ir ampliando el número de referencias, sino que se puede dar el salto, de una forma relativamente sencilla, a la venta online. Parece lógico pensar que tras implementar un catálogo online, el siguiente paso será la venta por Internet. Aunque éste es tema para otro artículo, no está demás destacar el punto.

Otra cosa que debe tenerse en cuenta, es el tema del diseño y la calidad final del producto. Si en un catálogo impreso, aunque no tenga ni diez páginas, nos tiramos a las tapas duras, al papel estucado arte de alto gramaje, y a la impresión a todo color por sublimación, los costes se disparan.

En cambio, un catálogo online muy bien diseñado y con muy buenas fotos no tiene que costar mucho más que uno “normalito”. Ejemplos hay muchos... Visite el de IKEA (y de paso ahórrese 1 euro). O vea el de Asepri y el de Regalo Fama.

Ahora bien, un catálogo web debe ser usable y accesible. Ambos conceptos son para la versión online, lo que las tapas duras y el papel de alta calidad son para un catálogo impreso (en cuanto a la calidad final, no a los costes de producción). Los usuarios deben encontrar fácilmente los productos o servicios de su interés, y la consulta del catálogo debe ser siempre posible, con independencia del navegador y el sistema operativo que se utilice.

Posicionamiento

Para terminar, no podemos olvidarnos del posicionamiento SEO y SEM, que ya insinuábamos al principio. Si una web incluye un catálogo, no sólo es posible hacer las cosas pensando en que la web esté bien posicionada en los buscadores... Es posible, incluso, posicionar las propias fichas de productos o servicios, incluyendo en ellas título, descripción personalizada y palabras clave. En cuanto al SEM, es factible publicar anuncios sobre productos o servicios determinados, que enlacen directamente con la ficha correspondiente.

El objetivo a cumplir es que los usuarios que busquen en Internet un producto o servicio en concreto, acaben consultando nuestro catálogo.

Así las cosas, uno se pregunta por qué muchas empresas siguen editando catálogos impresos. Me atrevo a decir que la principal razón es la costumbre. Los catálogos web son un fenómeno relativamente reciente, y muchos responsables de empresas aún no se han hecho a la idea, ni han sopesado las ventajas que ofrece.

F.M.G. Consultor y director de proyectos


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