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Accesibilidad: la web para todos

Hablar de accesibilidad es hablar de un diseño de interfaz que permite a las personas con algún tipo de discapacidad percibir, entender, navegar e interactuar con la web.

Según la Web Accesibility Initiative (WAI), la accesibilidad web significa que personas con algún tipo de discapacidad,
incluyendo las de edad avanzada que han visto mermadas sus habilidades, van a poder hacer uso de ella.

WAI es un grupo dentro del Worl Wide Web Consortium (W3C) cuyo objetivo fundamental es desarrollar guías ampliamente reconocidas como un estándar internacional para la accesibilidad web, ofrecer materiales de soporte para ayudar a comprenderla y desarrollarla y crear recursos, con la colaboración internacional. Para los desarrolladores, WAI es básicamente quien establece las normas de accesibilidad web y los niveles de la misma.

Numerosos gobiernos y organismos públicos han ido creando un marco legal para hacer “webs accesibles”. En España, la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (LSSICE) puso las bases de la accesibilidad en el ámbito de Internet. Con posterioridad, la ley 56/2007, de 28 de diciembre, de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información, establece dicha obligatoriedad para la administración pública y entidades y empresas financiadas con ayudas públicas o aquellas que presten “servicios al público en general de especial transcendencia económica”.

Excluidos tecnológicos

La preocupación por la accesibilidad web se desarrolló al tiempo que Internet se expandía como un medio de comunicación, de conocimiento y económico. Se empezó a hablar de los excluidos tecnológicos, es decir, de las personas que por diversos motivos iban a quedar al margen de Internet. La exclusión es un problema grave no sólo porque Internet se considera una vía de comunicación, cultura y educación, sino también porque muchos gobiernos e instituciones (las universidades, por ejemplo) lo utilizan como medio para los trámites. Quedar excluido de Internet significa no poder hacer trámites con las instituciones públicas o privadas, no poder operar con las cuentas bancarias, no tener posibilidad de acceder a recursos culturales…

Los motivos de la exclusión son muy variados, pero básicamente pueden dividirse en dos grandes grupos: el de las personas con algún tipo de minusvalía física o psíquica y personas mayores con algún problema producido por la edad y el de los usuarios que tecnológicamente no cuentan con los medios adecuados para conectarse a Internet.

De los dos motivos, el segundo se ha ido superando progresivamente al menos entre los usuarios potenciales. Hay que recordar, que en los inicios de Internet, en España las conexiones eran lentas e inestables y los ordenadores anticuados. Los usuarios no actualizaban como ahora los navegadores y además cada navegador y cada versión, interpretaba la programación de la web de una forma. Por ello, se hizo necesario crear webs que fueran rápidas de carga y lo más estándar posible para asegurar que el mayor número posible de usuarios pudiera acceder a ellas.

Algunos ejemplos

En el caso del primer grupo, el esfuerzo se ha mantenido e incluso aumentado. Son muchos los usuarios potenciales de una web que pueden tener algún tipo de minusvalía o dificultad para acceder y moverse por una. Desde una persona con daltonismo que no distinga los colores y que puede no llegar a ver las diferencias de color entre texto normal y un enlace, hasta una persona con problemas de oído a la que no le ayudará nada que cada interacción se acompañe de un sonido o a otra con problemas de Parkinson que tendrá dificultad para hacer click sobre los enlaces si los textos son demasiado pequeños, por poner algunos ejemplos. Para evitar los problemas de exclusión se desarrollan normas y directrices de accesibilidad web.

En la actualidad, la accesibilidad es obligatoria para muchas empresas e instituciones españolas y recomendable para la mayoría. Al final, no puede olvidarse que una web accesible significa que un mayor número de usuarios podrán acceder, navegar e interactuar con ella.

Como explica WAI en su web “hacer un sitio web accesible puede ser algo sencillo o complejo, depende de muchos factores como por ejemplo, el tipo de contenido, el tamaño y la complejidad del sitio, así como de las herramientas de desarrollo y el entorno”. Lo que sí debe tenerse en cuenta antes de iniciar un proyecto web es si debe ser accesible o no. Los motivos son dos: conseguir la accesibilidad en un proyecto ya realizado suele ser costoso y difícil y las directrices de accesibilidad pueden determinar el tipo de web que deberá hacerse.

Niveles de accesibilidad

Existen diversos niveles de accesibilidad fijados por WAI. Estos niveles se corresponden con las prioridades que la web cumple. Los niveles de accesibilidad son acumulativos, es decir, para tener el nivel tres hace falta cumplir con los anteriores. Los niveles de accesibilidad se expresan en “A”:

  • nivel “A”: la web cumple todos los puntos
    de la prioridad 1
  • nivel “AA”: la web cumple todos los puntos
    de las prioridades 1 y 2
  • nivel “AAA”: la web cumple todos los puntos
    de las prioridades 1, 2 y 3

El nivel “A” es el básico, pero el más exigente porque cualquier web accesible necesariamente debe cumplir todas sus prioridades. Si uno de los puntos considerados dentro de este nivel no se cumple, aunque se haya hecho un esfuerzo en el resto de niveles, la web no será accesible. El nivel 3 rara vez se alcanza (WAI lo tiene).

Las webs accesibles deben hacer una declaración de su nivel, así como de la organización de contenidos y los atajos de menús que utilizan y también indicaciones sobre aspectos que representen un problema para la accesibilidad. Normalmente, esta declaración incluye una serie de sellos que representan el nivel de cumplimiento; estos sellos se encuentran disponibles en la web de WAI.

Directrices

WAI para cada una de las prioridades establece una serie de directrices (guideline), compuestas a su vez por puntos de verificación (checkpoints) que deben cumplirse para los distintos niveles de prioridades. Para cada punto fija el objetivo y las restricciones. Por ejemplo, la primera directriz es: “provee de alternativas equivalentes para los contenidos sonoros y visuales”. Esta directriz está compuesta por 5 puntos de verificación, de los cuales 4 pertenecen a la prioridad 1. Por poner un ejemplo, los puntos de verificación para esta prioridad son:

1.1. proporcione de equivalente de texto para cada elemento no textual…
1.2. proporcione vínculos redundantes en formato texto para cada zona activa de un mapa de imagen del servidor
1.3. hasta que las aplicaciones de usuario puedan leer en voz alta automáticamente el texto equivalente de la banda visual, proporcione una descripción auditiva de la información importante de la banda visual de una presentación multimedia
1.4. para toda presentación multimedia con un tiempo determinado (por ejemplo, una película o animación) sincronice alternativas equivalentes (por ejemplo, subtítulos o descripciones de la banda visual) con la presentación
1.5. hasta que las aplicaciones de usuario interpreten el texto equivalente para los vínculos de los mapas de imagen de cliente, proporcione vínculos de texto redundantes para cada zona activa del mapa de imagen de cliente

Puede consultar todas las directrices y puntos de verificación en castellano en http://www.discapnet.es/web_accesible/wcag10/full-checklist.html

Validadores online de accesibilidad

Para conocer el nivel de cumplimiento de los diversos puntos de verificación, existen validadores online, es decir, software que analiza la web y determina si cumple o no cumple con determinados puntos de verificación. Sin embargo, estos validadores son automáticos y no pueden analizar todos los puntos, puesto que en muchos casos requieren una comprobación humana. En España se han desarrollado dos: el TAW (Test de Accesibilidad Web), creado por el Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación (CTIC) y Hera, de la Fundación Sidar. Existen en otros idiomas y puede consultarse un listado completo en WAI. En castellano, también pueden consultarse los recursos disponibles a través de Discapnet de la Fundación ONCE.

Las dificultades que presenta la normalización de la accesibilidad son por un lado las distintas opciones que se pueden tomar para solucionar un punto de verificación y por otra la variedad de dispositivos que existen para ayudar a las personas con minusvalías a moverse a través de la web. A veces, los desarrolladores web encontramos auténticas dificultades para superar las diferencias de interpretación que las directrices WAI ofrecen y que los validadores detectan.

Antes de empezar

Lo que resulta fundamental es que si usted quiere que su web sea accesible o tiene la obligación de que lo sea, debe comunicarlo antes del inicio de su proyecto. Una web accesible tiene una serie de requerimientos que debe cumplir y ello puede incidir en la arquitectura de contenidos, el diseño de la interfaz, la navegación y por supuesto, en la programación de la web.

Aún así, en Filmac, hemos incorporado muchas de las pautas de accesibilidad al desarrollo habitual de un proyecto web (cosa que no significa que por defecto las webs sean accesibles). Pero consideramos que una web bien estructurada que utilice los estándares de programación garantiza a nuestros clientes que sus webs puedan ser visitadas por el mayor número de usuarios posibles.

A.G. Consultora y directora de proyectos


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